Ayer tocó carrera en Manuel, y la verdad es que tuvimos una tarde-noche perfecta para correr. Buen tiempo, buena temperatura y de esas carreras que se disfrutan desde el primer momento.
Eso sí… por apuntarnos tarde nos quedamos sin camiseta. ¡Ohhhhh! Habrá que espabilar para la próxima.
El recorrido me sorprendió por la cantidad de curvas y por ese continuo sube y baja que hacía que no hubiera prácticamente ningún momento de relajación. No era una carrera para coger un ritmo y olvidarse, había que estar pendiente todo el rato.
En lo personal, muy buenas sensaciones de piernas y de pulmones. El cuerpo respondió bien y eso siempre da confianza. Eso sí, los isquiotibiales y los glúteos siguen dando un poquito por saco y habrá que seguir cuidándolos.
Me quedé al “sopar del corredor” con Nanda. Después de correr, toca recuperar fuerzas.
Otra más al saco. Corre Miguel, corre.
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